La lucha libre es más porno que el sexo


Crítica de la escena porno Skye Man. Episodio 1 de la productora Wrestlingmale.

El Acomodador se ha adentrado en el universo de la lucha libre pornográfica que nos ofrece la productora Wrestlingmale. Lo ha hecho de la mano de dos grandes figuras del cuadrilátero porno, Manuel Skye y John Rodríguez. Ambos se dan cita en esta escena en la que el morbo y la dominación van de la mano.




Wrestlingmale nos presenta en esta escena el primer episodio de su segunda serie dedicada al porno y la lucha libre. Skye Man, un nuevo superhéroe conocido como Triple F (Flies, Fight and Fucks o, lo que es lo mismo, Vuela, Lucha y Folla). Lema de este personaje a medio camino entre un acróbata de circo y el mundo del cabaret. Dos universos muy presentes desde el comienzo de la secuencia, que nos introduce en un ring de lucha, pero en el que hay, por ejemplo, una copa de champán.

Manuel Skye interpreta a este intrigante superhéroe que aparece en el cuadrilátero a lo Gran Gatsby, con chistera y chalequillo blanco, para encontrarse con John Rodríguez, un luchador empalmado desde el minuto cero y que entra en el hipnótico juego de este enigmático personaje.


Si quieres saber cuál es la filosofía de Wrestlingmale sólo tienes que ver los primeros minutos de esta escena. Sobre todo por esos roles tan definidos entre dominador y sumiso, con John arrodillado y quitándole las medias a Manuel. O por esa tensión sexual latente en los primeros encuentros en el cuadrilátero, mientras Skye Man se exhibe con algunas acrobacias o cuando comienzan a embadurnar sus marcadas anatomías con aceite corporal. ¡Qué comience el espectáculo!

A partir de aquí presenciamos una auténtica coreografía de lucha muy bien dirigida y ejecutada por estos dos actores, en la que poco a poco va entrando el sexo. Aunque el erotismo y el morbo están presentes desde el primer momento, cuando ambos se quitan su slip y comienzan a luchar sobre el cuadrilátero desnudos. Ahora entenderán cuando se dice que no hay nada más erótico que ver a dos hombres pugnando, sobre todo, si lo hacen sin ropa.

Esos cuerpos perfectamente musculados y aceitosos rozándose sobre el plástico, entrelazándose y confundiéndose como una amalgama de músculos es de lo mejor de la escena. Poniendo en valor el buen trabajo del cámara para que la sucesión de rápidos movimientos no generen planos mareantes, sino, al contrario, buenas perspectivas de las partes más íntimas del cuerpo de los luchadores.

Pero Skye Man es un superhéroe y tiene poderes... Por lo que logra hipnotizar a John para aprovecharse sexualmente de él. Y es en este momento en el que porno, puramente dicho, cobra todo el protagonismo, aunque la lucha, con esa filosofía de la dominación, sobrevuela en todo momento sobre la secuencia. Demostrando, a partir de este momento, que son dos primeras figuras de la pornografía gay, que saben lo que hacen y cómo lo hacen para encender al espectador. Sobre todo John Rodríguez, que es un todo terreno de la industria, un actor que se acopla perfectamente a la productora para la que trabaja, ofreciendo lo mejor de sí mismo.

Técnicamente no se le puede poner pegas a esta escena de Wrestlingmale. La calidad de las imágenes es de un nivel superior y aporta una estética muy personal esa sobre iluminación a través de potentes focos. Toda la acción está grabada desde dos cámaras y, en ocasiones, se muestra al espectador la perspectiva de lo que ocurre en el ring desde ambos ángulos. Jugando, incluso, con el recurso de la pantalla dividida para mostrar ambos enfoques al unísono. La cámara lenta también está muy presente en esta producción.

Pero al final la escena peca de demasiada duración y se hace un poco larga. Siendo algo más 'pesada' en la segunda parte, la más porno, aunque Manuel Skye nos saca del tedio momentáneo con su super corrida y con algunas de sus posturas acrobáticas, con las que, incluso, pone fin a su encuentro con John Rodríguez. Por lo que ya lo hemos bautizado como una 'Despedida Skye' para poner el fin a una escena que nos ha dejado un buen sabor de boca.

  • Lo mejor: La calidad de las imágenes.
  • Una pega: La escena resulta demasiado larga.
  • Una curiosidad: El morbo de la unión de la lucha con el sexo.
  • Puntuación: ★★★★☆


Puedes ver parte de esta escena en el siguiente enlace.














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