Entrevista al escritor Carlos Tegé

 

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"Escribo para tocar donde duele… y donde excita"

Conocí a Carlos Tegé en el mercado de yeguas y sementales del Open Mind y me dijo que quería venir a nuestro vestuario para hablar de sus libros. Dicho y hecho. Hoy abrimos las puertas a este hombre que se presenta como un escritor crudo y directo que explora el deseo, el poder y la entrega entre hombres. En sus libros asegura que explora la sexualidad masculina y las tensiones de poder, los límites y las relaciones complejas. Unas historias que comienzan a calar entre sus lectores, quienes han querido participar en este morboso encuentro con su escritor de sueños húmedos compartiendo con nosotros sus imágenes más sexys con los libros de Carlos Tegé.

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"Me masturbo tanto al escribir como al corregir. Esa reacción física actúa como mi termómetro de calidad"
¿Cómo presentarías a Carlos Tegé?
Un escritor crudo y directo que explora el deseo, el poder y la entrega entre hombres. Mis relatos buscan enganchar y absorber, dejando al lector atrapado en la intensidad de cada momento.

Dices que eres un escritor sin filtros, audaz y sin tapujos. ¿Qué crees que es más fácil: autocensurarse o abrirse en canal y contarlo todo?
Autocensurarse es lo fácil; es el instinto diciéndote: “mejor cállate y no te metas en líos”. Hace falta valor para tragarse el miedo y mostrar lo que uno lleva dentro, aunque joda o incomode. Enseñar lo que te enciende, lo que te la pone dura, lo que te duele o lo que escondes no es postureo: es valentía de la de verdad.

En tus novelas abordas temas que a menudo son tabú. ¿Sobre qué te gusta más escribir?
Me atraen los secretos que la gente prefiere ocultar: las tensiones entre dolor y placer, las culpas y las identidades rotas. Me interesa esa vulnerabilidad que todos intentamos tapar, porque ahí es donde realmente ocurren las cosas.

¿Cuáles son los temas “más fuertes” que podemos encontrar en tus escritos?
Exploro la sexualidad masculina y las tensiones de poder, los límites y las relaciones complejas. Me atrae lo que incomoda: deseos prohibidos, culpas persistentes y la verdad emocional que se esconde detrás del deseo.

¿Hay algo de lo que te gustaría escribir pero no te atreves por si escandaliza a tus lectores?
El escándalo ajeno me importa poco; siempre habrá quien se altere por nada y quien ni se inmute. Lo que realmente me inquieta es darme cuenta de que siempre ocultamos algo, incluso cuando creemos mostrarnos por completo. Me pregunto constantemente hasta dónde estoy dispuesto a exponer mi propia verdad.

Escribes sin eufemismos... ¿Existe una delgada línea entre lo literario-explícito y lo burdo? ¿Cómo manejas esa dicotomía?
No es sencillo; escribir sin filtros siempre conlleva el riesgo de caer en lo soez. La clave está en el equilibrio: que la crudeza tenga un propósito y la explicitud, una profundidad. Cuando lo explícito sostiene una verdad emocional, deja de ser exceso para convertirse en un golpe honesto. Escribo para tocar donde duele… y donde excita.

¿Por qué crees que cuesta tanto reconocer en público que nos pone el bondage o la lluvia dorada?
Son deseos que la sociedad sigue estigmatizando. Admitirlos nos expone y activa el miedo al juicio ajeno. La vergüenza pesa, aunque muchas de esas fantasías sean más comunes de lo que parece. En privado se comprenden, pero en público pocos se atreven a darles voz.
"Enseñar lo que te enciende, lo que te la pone dura, lo que te duele o lo que escondes... es valentía de la de verdad"
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No sueles mostrarte públicamente. ¿Por qué prefieres no relacionar tu imagen con tu obra?
Quiero que mis textos hablen por sí mismos. Al escribir en primera persona, la línea entre autor y personaje se difumina, y prefiero que nada —ni un rostro ni una idea previa— condicione la lectura. La apariencia puede romper el misterio que hace mágica a la literatura. Dejo que la voz hable sola… aunque a veces firmo libros en la intimidad. Ahí lo dejo.

¿Detrás de Carlos Tegé hay un hombre con una vida "normal"?
No hay un personaje inventado: hay un hombre real, con responsabilidades y un trabajo ajeno a las letras. Esa es la superficie. La escritura me permite romperla y explorar las sombras que todos llevamos dentro. Lo prohibido encuentra su voz mientras mi vida cotidiana convive en silencio con esa otra faceta.

Has optado por la autopublicación. ¿Es una forma de blindar tu libertad creativa?
Exacto. Me da el control total sobre el contenido, el tono y los límites, sin filtros ni intervenciones externas. Exige mucho más trabajo —corrección, maquetación, diseño—, pero vale la pena: no tengo que negociar mi voz ni renunciar a lo que quiero contar.

¿Cuántas novelas has publicado y qué tal ha sido el proceso?
He publicado tres y trabajo en la cuarta. La primera fue la más difícil por la inexperiencia, pero luego todo fluyó. Aprendí a maquetar y a anticipar problemas. Tras escribir, lo más importante es la constancia: dar a conocer el libro y abrir conversaciones con los lectores.

¿Cuánto hay de ficción y cuánto de vivencia personal en tus libros?
La mayor parte nace de experiencias propias o de gente cercana. No relato recuerdos tal cual, sino que los transformo en escenas y emociones. A veces comparto en Instagram qué inspiró ciertas partes; me fascina que los lectores se reconozcan en mis historias.

¿Cuál fue tu primer contacto con el BDSM y por qué te atrae literariamente?
Llegó por la lectura y mi curiosidad por las dinámicas de poder. Me atrae lo extremo. El BDSM permite explorar la vulnerabilidad más cruda y un control que puede desgarrar o liberar. No es solo sexo; es tensión, resistencia y entrega.

Hablemos de "el primo"... ¿Hubo un primo real que marcase tu escritura?
Sí, hay un recuerdo familiar que me marcó y sigue presente. A partir de ahí construyo relatos sobre lo prohibido y la complicidad, explorando ese espacio donde lo íntimo se cruza con la fascinación y la culpa.

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"Si busco morbo, voy a la sauna. Me atrae la realidad: miradas, gestos, tensión en el aire"
¿Qué otros fetiches te gusta introducir en tus novelas?
Más que un fetiche concreto, me excita la sensación de ser deseado. Los gestos, la autoridad contenida, el control sutil... todo eso crea la tensión que busco. Me atrae el lenguaje del poder y los objetos que lo refuerzan: un cinturón, unas esposas, una correa o un látigo a la vista.

¿Cómo es el feedback con tus lectores?
Recibo mensajes muy personales. Muchos comparten deseos íntimos que no dirían en voz alta. Me fascina esa conexión; a veces comparto parte de esas confesiones (anónimas) en mis stories.

Si te mirásemos por un agujerito, ¿cómo es tu proceso de escritura?
Tengo claro el esquema desde el principio. Mientras hago tareas rutinarias, voy redactando mentalmente y mejorando gestos o situaciones que me ponen duro. Luego lo paso al ordenador. Si un capítulo no me convence, le doy vueltas hasta que el ritmo y la intensidad reflejan exactamente lo que me enciende.

¿Te has masturbado alguna vez escribiendo o leyendo tus historias?
Sí, me pasa tanto al escribir como al corregir. Hay momentos en que ciertas escenas me excitan tanto que sé que funcionarán. Esa reacción física actúa como mi termómetro de calidad.

¿Qué descubriste antes: el erotismo o la literatura?
Es difícil. Creo que primero fue la literatura, como un refugio para explorar deseos ocultos. El erotismo llegó después, como una extensión natural de lo leído.

¿Cuál es tu primer recuerdo erótico?
Fantaseaba con estar en manos de chicos mayores, entregándome por completo. Esa ambigüedad entre deseo y riesgo me excitaba intensamente. Me pajeaba dejándome llevar por esa exposición.

¿Y el primer libro erótico que te impactó?
El lenguaje callado de las grúas, de David Leavitt. Sentí que alguien escribía exactamente lo que yo empezaba a vivir: los encuentros, las masturbaciones y esa excitación que me acompañaba a solas en la cama. Fue inolvidable.
"Mi primer recuerdo erótico: fantaseaba con estar en manos de chicos mayores, entregándome por completo"
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¿En qué escritores te miras como autor?
Admiro a muchos, pero no busco imitar. Sigo mi instinto y mis reglas. Mi camino es mío, con mis propios excesos, sin recortarlos para encajar en moldes ajenos.

¿Qué sueles leer como lector?
Leo de todo. Suelo alternar un clásico con un libro de erotismo gay. Uno me da técnica y el otro me permite explorar tabúes con intensidad.

¿Libros o cine porno?
Si busco morbo, voy a la sauna (risas). Me atrae la realidad: las miradas y la tensión en el aire. También me gustan las cámaras en directo. Pero un buen libro tiene un punto que el porno no logra: enciende la imaginación y prolonga el deseo mucho más.

¿Qué puedes adelantarnos de tus nuevos proyectos?
Estoy revisando mi cuarta novela. Carlos viaja a Barcelona y se queda en casa de su primo, donde descubre fiestas inesperadas y dinámicas de poder que lo sacan de su zona de confort. Se publicará en un par de meses.

Si tus libros llegaran al cine, ¿qué actores verías en ellos?
En el cine convencional, actores como Luis Tosar, Asier Etxeandia, Miguel Ángel Silvestre o Álex González tienen esa presencia. También Mario Casas o Quim Gutiérrez aportarían una energía especial. En el cine para adultos, admiro el trabajo de Antonio Miracle, Tom Storm o Ramón Nomar. Hay muchos rostros que encajarían perfectamente en mi imaginario.

Si escribieras una novela histórica, ¿en qué época la ambientarías?
Me dejaría seducir por la Roma clásica y su exuberancia; Nerón sería un personaje fascinante para explorar el poder sin límites. También me atrae el Londres del siglo XIX de Oscar Wilde y Lord Byron, un escenario ideal para una erótica más estética y provocadora.

¿Qué historia escribirías en el vestuario de un gimnasio?
Es un microcosmos que conozco bien: el rumor del agua, el vapor que difumina los cuerpos y los silencios que pesan. Me fascina cómo en una sauna dos desconocidos se reconocen sin palabras. Una mano entre la niebla o una mirada que dura un segundo más de lo habitual son suficientes para escribir una historia entera.
"Hay un recuerdo familiar con un primo que me marcó... exploro ese espacio donde lo íntimo y lo prohibido se cruzan"
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Sigue a Carlos Tegé en su perfil de Instagram o escríbele a su correo electrónico: Carlostg18@gmail.com.

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