Muchos culos, filias y "dramarracheo": Por qué tienes que ver 'Una perra andaluza'
Analizamos el fenómeno queer que mezcla el costumbrismo andaluz, la cultura pop y los deseos más ocultos de la juventud
Una perra andaluza es uno de los fenómenos más sorprendentes y refrescantes de la ficción independiente y LGBTIQ+ española reciente. Lo que comenzó como un proyecto universitario sin presupuesto y rodado a lo largo de varios años (con pandemia de por medio), ha terminado consolidándose como una serie de culto distribuida por Filmin. Hoy hablamos de los puntos claves de esta serie y por qué no debes perdértela si eres un asiduo a nuestro vestuario y a los contenidos que te ofrecemos.
Todos tenemos dentro un submundo, el que no se ve o aflora a flor de piel, un universo de fantasías, filias y fetiches diversos que. normalmente, no mostramos en nuestro día a día. Pablo Tocino, director de esta serie también tiene este arcón dentro, donde almacena todo aquello que le gusta, que lo excita y le da morbo y ha encontrado una forma de que vea la luz: Una perra Andaluza. Y eso es esta propuesta audiovisual, revestida de otra cosa, aprovechar la creación artística para poder mostrar y ver lo que de otra forma no podrías hacerlo: muchos culos, penes, filias a la ropa interior o los olores y un mundo "pro gay", como Rocío Jurado, en el que todo el mundo, hombres y mujeres, parecen no tener problema a darse un pipazo con una amiga o amigo. Esta es mi oponión muy personal, pero ¿qué se dice de Una perra andaluza por el universo cibernético?¿De qué trata?
La trama sigue los pasos de un grupo de jóvenes en Sevilla (Sofía, Samu, Marcos, Judit, Tamara María y Sylvia) que exploran su identidad, sus relaciones y el deseo a sus 20 años. Es un retrato crudo, explícito y sin idealizaciones de la juventud actual, donde la búsqueda de uno mismo se mezcla con el error constante. Como dice su propio lema: "Caminante no hay camino, se hace camino al cagarla".El "Dramarracho"
El estilo de la serie se autodefine o se ha etiquetado mucho como "dramarracha": una mezcla muy particular de comedia negra, drama generacional, mamarracheo y costumbrismo andaluz underground. No busca ser sutil, sino provocadora, visceral y muy honesta. De hecho, muchos críticos y festivales han comparado su espíritu irreverente y desprejuiciado con los primeros pasos cinematográficos de Pedro Almodóvar o François Ozon (Una afirmación muy atrevida, bajo mi opinión, pero quizás tenga reminiscencias a Pepi, Luci y Boom y otras chicas del montón o Laberinto de Pasiones del director manchego).Trayectoria y éxito en Filmin
Una perra andaluza estrenó su primera temporada en el verano de 2024 y la segunda, en junio de 2025. Recientemente, desde el pasado día 19 de junio de 2026, ya está disponible la tercera y última temporada que cierra esta hirtoria.Lo que hay que reconocerles es que, a pesar de haber nacido con "presupuesto cero", logró colarse en la industria logrando tres nominaciones en los Premios Asecan del cine andaluz (incluyendo Mejor Serie, Dirección y Guion), compitiendo directamente con grandes superproducciones de plataformas comerciales.
Equipo y cameos estelares
Está creada y dirigida por Pablo Tocino, quien también firma el guion junto a Melania Bobi. Dicen que es una de esas producciones tipo "helado de menta", o conectas muchísimo con su propuesta y su tono libre de tabúes o te descoloca por completo, pero es imposible que te deje indiferente.La serie descansa sobre un grupo de actores jóvenes, muchos de ellos debutantes o procedentes del teatro independiente andaluz, que aportan una naturalidad y una verdad tremenda a las escenas más crudas y cotidianas:
Sara Perogil (Sofía): Es uno de los ejes de la historia, interpretando a un personaje complejo que transita por el caos emocional de los veinte. En definitiva, una chica que le gusta el sexo y disfrutar con él, pero a la que le pesa el complejo de culpa de la sociedad puritana, que te cuelga la etiqueta de "puta" por hacerlo.
Enmanuel García Ruiz (Samu): Da vida a otro de los perfiles clave, lidiando con las contradicciones del deseo, la identidad y las relaciones modernas. Vamos, un chico cargado con una pesada mochila de problemas psicológicos que los proyecta en todas sus relaciones, con poco éxito.
Jota Palacios (Marcos): Completa el trío principal, encarnando esa sensación de estar perdido pero a la vez intensamente vivo. El típico "mariquita" del grupo que va descubriendo su homosexualidad.
Esther de los Reyes, Isabela Hernández, Yir Campos, Fabiola Martínez y Maialen Ruiz completan la red de amigos, parejas y "exes". Entre ellos destacamos a Manuel Horus, que da vida a Antoñito, un personaje que mezcla de forma desternillante la devoción a la Virgen de la Macarena con la cultura pop y televisiva de personajes como Ylenia Padilla. Además de cargar con la culpa de sus deseos más ocultos.
Lo verdaderamente curioso de la producción (teniendo en cuenta su nacimiento humilde y sin presupuesto) es la cantidad de figuras conocidas que se sumaron al proyecto de forma totalmente altruista, atraídos por la propuesta de Pablo Tocino. A lo largo de las temporadas puedes ver a:
Falete: Que aporta su arrolladora presencia y carisma andaluz.
Cristina Medina y Maripaz Sayago: Dos actrices icónicas de la comedia española que elevan el punto "dramarracho" y costumbrista de la serie.
Carlos Peguer: El conocido guionista y copresentador del podcast La Pija y la Quinqui.
La Dani y Rocío Saiz: Figuras clave de la música y el activismo queer en España, que encajan a la perfección con el espíritu libre de la producción.
David Sainz y Vicente Romero: Otros nombres consolidados del audiovisual andaluz que apoyaron el proyecto.
Falete: Que aporta su arrolladora presencia y carisma andaluz.
Cristina Medina y Maripaz Sayago: Dos actrices icónicas de la comedia española que elevan el punto "dramarracho" y costumbrista de la serie.
Carlos Peguer: El conocido guionista y copresentador del podcast La Pija y la Quinqui.
La Dani y Rocío Saiz: Figuras clave de la música y el activismo queer en España, que encajan a la perfección con el espíritu libre de la producción.
David Sainz y Vicente Romero: Otros nombres consolidados del audiovisual andaluz que apoyaron el proyecto.
Esta mezcla entre la espontaneidad del reparto joven (que no viene viciado por los tics de la televisión comercial) y la complicidad de los actores consagrados es, en gran parte, lo que le da a la serie esa atmósfera única, gamberra y magnética.
Sí, todo esto es muy bonito, pero, esa apuesta por la coralidad también es un arma de doble filo, ya que con tantos personajes y tramas, en ocasiones, te pierdes o desconectas y no sabes qué es lo que te está contando, sobre todo cuando pasas de una temporada a otra. Por ello, quizás, la tercera decide centrarse en los protagonistas, olvidándose un poco de los personajes satélites. Aunque, si eres como nosotros en el vestuario, no te preocupes de lo que te cuenten y disfruta la naturalidad, quizás excesiva, con la que se muestra el desnudo, sobre todo masculino, sin pudor, tapujos o prejuicios.
Qué dice la crítica
La recepción crítica de Una perra andaluza refleja muy bien lo que es la serie: una propuesta radicalmente libre que no deja a nadie indiferente. Al no seguir las normas habituales de las producciones comerciales y haber nacido con presupuesto cero, la crítica se divide entre quienes la consideran una bocanada de aire fresco y quienes se sienten expulsados por su tono.Los puntos fuertes que destaca la crítica positiva
Retrato generacional preciso: Medios especializados como MondoSonoro o Revista Mutaciones coinciden en que captura el espíritu, las dinámicas, las angustias vitales y la precariedad de la juventud actual mucho mejor que otras grandes producciones de plataformas comerciales que cuentan con presupuestos millonarios.
El valor de la imperfección: La crítica valora mucho que la serie no busque la pulcritud. Como se ha señalado en reseñas de Cine con Ñ o análisis en Diario de Sevilla, la serie "celebra las imperfecciones". El propio director, Pablo Tocino, defiende que "lo que nos define es lo que está roto", y la crítica agradece ver a personajes que se equivocan constantemente en su maduración, abordando temas complejos y delicados (como la responsabilidad afectiva, el abuso de clase o los trastornos alimenticios) desde el humor y sin discursos moralistas.
La "denominación de origen" andaluz: Se aplaude su costumbrismo surrealista y la forma tan genuina y variopinta en la que retrata Sevilla y su cultura underground, alejándose de los tópicos habituales del sur en la televisión nacional.
Evolución y ritmo: Quienes han seguido las temporadas destacan que, a partir de la segunda entrega, la serie mejora notablemente en ritmo cómico y aprende a disimular sus carencias técnicas con un ingenio y una soltura encomiables.
Las objeciones y críticas negativas
Provocación por provocación: En sectores más tradicionales o en plataformas de opinión como Filmaffinity o Cinemagavia, algunos analistas consideran que la serie peca de buscar la provocación de manera un tanto gratuita o que cae en un "cul-de-sac narrativo" (un callejón sin salida) donde el único motor es romper tabúes, descuidando a veces la estructura del guion.
Ciertas irregularidades técnicas y actorales: Al tratarse de un proyecto tan "peleón" y de bajo coste, la crítica menos entusiasta señala que el nivel interpretativo es desigual (con actores que fluyen mejor que otros) y que algunos gags de humor absurdo o escatológico resultan fallidos o excesivos según el espectador.
El debate de los clichés: Algunos críticos argumentan que la serie cae en clichés hipersexualizados de la ficción LGBTIQ+ moderna, aunque la crítica mayoritaria defiende que precisamente aborda el choque entre la hipersexualización y la represión con total naturalidad.
El propio Pablo Tocino ha reconocido en entrevistas que las críticas han sido muy extremas, algo que ve como un triunfo: "Si te has ofendido tantísimo o te has enfadado, algo habremos hecho bien".





















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